Día de los Santos: Hoy se celebra la luz, el gozo y la esperanza

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“Es un día para celebrar la luz”

Cada primero de noviembre, la iglesia católica celebra el Día de todos los Santos, lo acompañan en una fiesta solemne para aquellas personas que fueron hombres y mujeres, pero usaron su vida para santificarse con la vida de Dios.

Para Rubén Reyes, párroco de la parroquia Nuestra Chiquinquirá, ubicada en el Municipio Carirubana, se conmemora el Día de los Santos y Santas para recordar la vivencia de lo que fue la gracia. “San Pablo dice: No echemos en un saco roto la gracia que hemos recibido”.

Aclaró que “nadie nace santo”, Santo solo es el padre Dios, pero hay un categórico de la palabra que dice: “Sean santos como mi Padre lo es”. Por ello se recuerda los héroes anónimos que vinieron a la tierra y con sus obras convertidas en milagros llegan a ser beatificados.

Un buen ejemplo es la vida de Agustín de Hipona, que por muchos años vivió fuera de la gracia de Dios y gracias a la oración de su madre Santa Mónica, pudo encontrar la conversión que llegó tarde, pero también fue oportuna.

“En este día debemos reconocer y celebrar la vida, la resurrección gloriosa de Cristo el Señor que está en el centro, quien vence la muerte y la oscuridad. Hoy celebramos la luz, el gozo la esperanza y es lo que debemos celebrar los cristianos”.

La iglesia hoy celebra la vida de hombres que fueron de carne y hueso, pero reconocieron sus pecados como una oportunidad para blanquear sus túnicas, y merecer las coronas de la vida eterna y gozar de la eternidad.

Para que la iglesia retome a alguien como santo, debe pasarse por varios pasos sustanciales y además debe haber un milagro que sea comprobado, es estudiado por la Santa Sede, como ejemplo, en este momento se estudia el camino a la santidad del doctor José Gregorio Hernández. “Ser santo no es fácil, pero estoy seguro que hay hombres y mujeres de bajo perfil cuya existencia fue de encuentros con Jesús el Señor y son testigos de la luz, para mí un santo es ser luz para alumbrar a los demás y sal de la tierra, porque fueron testigos en sus tiempos”.

Recordó que uno de los santos más emblemáticos de este siglo fue San Juan Pablo Segundo, por su caminar y mensaje de esperanza dirigido a toda la humanidad. Así como también la Madre Teresa de Calcuta, una mujer de baja estatura, pero con un corazón tan grande para amar y servir. “Ella miró el rostro del vientre de Cristo y lo vio en todos los pobres que necesitaban la presencia del Señor”.

El santo reconoce que sus pecados han sido blanqueados así como lo expresa el Salmo 50: “Por tu inmensa compasión borra mi culpa; limpia todo mi delito, limpia mi pecado”.

Hoy todos los templos celebrarán con santos vivientes para recordar esta fiesta que demuestra la vida de todos los santos. “Estas celebraciones vienen seguidas del día de la oscuridad que los católicos no debemos celebrar, conmemoramos la luz y posteriormente los difuntos, quienes no perdemos la fe en que encuentren la resurrección de nuestro Señor Jesucristo”.

IRENE REVILLA

Fotos: TOMÁS MARTÍNEZ