Abandonado e inseguro lució el cementerio el día de los difuntos

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El cementerio municipal de Santa Ana de Coro lució una de sus peores caras en el día de los difuntos, donde sus visitantes pudieron notar un camposanto abandonado, con falta de mantenimiento, urnas profanas y un sin número de robos a las tumbas, en un espacio donde los trabajadores directos cumplen sus labores con poco material y los que prestan servicio de limpieza denuncian las calamidades que se observan a diario en el lugar.

El hurto de piezas de mármol, techos, floreros, y hasta lápidas se ha hecho costumbre en el camposanto coriano, ni las medidas más fuertes de seguridad para el resguardo de los puntos de descanso eterno han sido eficientes, ante las acciones de los amigos de lo ajeno.FOTO 2 CEMENTERIO

Isabel Montilla, ama de casa coriana, visitó la tumba de su progenitora este 2 de noviembre con motivo del día de los difuntos o también conocido como el día de las ánimas, pero lejos de sentir un reencuentro familiar, la molestia por la escena encontrada en su estadía en la necrópolis la invadió. “No es posible que ni a nuestros muertos respeten, mi mamá murió en el 2011 y desde entonces mis hermanos y yo hemos ido mejorando el sitio donde están sus restos, pero a menos de una semana de mi última visita, nos robaron la cruz de metal, las piezas de mármol donde le deseábamos un feliz cumpleaños y rompieron la tapa de cemento, y por supuesto nadie sabe nada”, expresó.

Así mismo, Johan Rodríguez, trabajador informal del cementerio, destaca que él junto a los más de 30 compañeros que prestan servicio de mantenimiento a las tumbas, cobran entre 300 y 500 bolívares por barrer, podar plantas y botar desechos, pero a veces los culpan de los actos delictivos que se viven en el lugar.

 “Nosotros hasta cuidamos de día, pero para acá viene mucho mala conducta a hacer sus cosas y nos culpan a nosotros, aquí venimos a ganarnos la vida y conseguir algo de plata para llevar a la casa”, expresó el obrero.FOTO 3 CEMENTERIO

Por otra parte, Rodríguez sostiene que últimamente el blanco de los hurtos son los techos de las capillas construidas sobre tumbas. “Aquí se roban los techos en las noches, yo trabajo hasta las 4:00 pm, porque después de esa hora la gente se va diciendo que el cementerio se vuelve peligroso por los robos y además que trabajar más no se puede porque no hay agua y seguridad mucho menos, tenemos que agarrar el agua de los pozos que forma la lluvia”, agregó el trabajador.

Baja afluencia

Pese a ser un día en el que un gran número de personas dedicaban para visitar el camposanto, ayer no hubo una concurrencia notable, según dieron a conocer los vendedores de flores y los empleados del lugar. “En años anteriores las ventas no eran tan bajas, venía gente a visitar a sus difuntos, pero hoy (ayer) no hubo mayor número de personas, y eso como que se esperaba ya que sólo vinimos a trabajar los mismos”, expresó una de vendedora de flores en la entrada del cementerio municipal.

MANUEL ARRECHEDERA

Fotos: ELVIS OCANDO